Movimientos migratorios en Cataluña. 2018

El volumen de una población concreta no depende únicamente de la relación entre natalidad y mortalidad (crecimiento natural de la población). Las sociedades son abiertas y dinámicas, por lo tanto, pueden crecer o decrecer en función de la migración: en su definición, la migración, es el desplazamiento de un lugar de origen hacia otro destino; en el caso de las personas, conlleva un cambio de la residencia habitual. El movimiento migratorio, dada la estructura política, permite concretar un punto de partida, entonces se habla de emigración (una persona parte de una zona concreta) o de inmigración (cuando llega) para referirse al mismo movimiento.

De este modo, se establece el Saldo Migratorio como el balance que existe entre la inmigración y la emigración en un determinado lugar. Cuando el saldo migratorio es positivo, la población aumenta y cuando el saldo migratorio es negativo, la población disminuye. Con los datos publicados por el Idescat, en el año 2018, el saldo migratorio total para Cataluña fue de 96.524 entradas netas, como resultado de la migración con el resto de España (-2.689) y la migración externa (99213). Todas las comarcas registraron saldos positivos, a excepción de la Conca de Barberà.

El saldo migratorio de Cataluña con el resto de España fue negativo tras cuatro años de saldos positivos, como resultado de haber registrado más emigraciones (53.042) que inmigraciones (50.353). Los intercambios migratorios con el resto de España resultaron de signo negativo en 23 comarcas, entre las que destacan el Barcelonés (-1.020), el Vallès Occidental (-680) y el Baix Llobregat (-616). Por otra parte, los saldos positivos más elevados se registraron en Osona (329 personas), la Garrotxa (185) y el Segrià (134).

Por edad, la población de 20 a 34 años registró un saldo migratorio con el resto de España de signo positivo (3.891 personas), mientras que el resto de los grupos de edad presentaron saldos de signo negativo. Por nacionalidad, la población de nacionalidad española registró un saldo negativo con el resto de España (-4.369 personas), mientras que la población de nacionalidad extranjera tuvo un saldo positivo de 1.680 personas.

El año 2018, el saldo migratorio externo de Cataluña fue de 99.213 personas, y fue positivo en todas las comarcas. Las inmigraciones procedentes del extranjero (177.216 movimientos) registraron un incremento del 16,7% respecto a un año atrás, y las emigraciones con destino en el extranjero (78.003) disminuyeron un 17,5%.

Los flujos entre comarcas dieron como resultado un saldo positivo en 30 comarcas. El Maresme, Vallès Occidental y el Baix Penedès destacan por registrar los saldos migratorios positivos más elevados, mientras que el Barcelonés destacó por presentar el volumen más alto de salidas netas (-13.710).

Los cambios de residencia entre municipios de Cataluña se incrementaron un 8% respecto al año anterior. Los municipios que registraron saldos positivos mayores como consecuencia de las migraciones internas en Cataluña fueron Badalona (797), Sabadell (585), Calafell y Masquefa (529). En el otro extremo, Barcelona destacó por registrar el saldo negativo interno más grande con 12.313 personas, seguida por dos municipios limítrofes de la capital catalana: l’Hospitalet de Llobregat (-1.560) y Santa Coloma de Gramenet (-571).

En relación con la migración interna dentro de Cataluña según el tamaño demográfico del municipio de origen y destino, se constata que los municipios de más de 100.000 habitantes fueron emisores de flujos migratorios netos hacia el resto de los municipios. Los comprendidos entre 10.001 y 20.000 habitantes destacaron en el conjunto de municipios con saldos migratorios positivos.

El aumento del saldo migratorio en Cataluña por cuarto año consecutivo (con signos positivos desde 2015) e incluso, alcanzando niveles algo superiores a los resultados de 2008 con 96.524 personas, hacen prever la necesidad de viviendas para alcanzar los nuevos hogares de la población entrante. Cabe decir que, en épocas de bonanza, el saldo migratorio total superaba las 120.000 personas (años 2004, 2005, 2006 y 2007) y se redujo de forma drástica en el 2009, donde no superó las 10.000. Del 2012 a 2014 ambos inclusive, en Cataluña el saldo migratorio total fue negativo y a partir de ahí comenzó su recuperación hasta el momento.

La oferta de viviendas al alcance de la población, por lo tanto, es fundamental. La disponibilidad y la localización de la oferta residencial interviene de manera decisiva en las posibilidades de creación de nuevos hogares y sobre todo, para que se pueda llevar a la práctica las preferencias de vivienda de la nueva población en la nueva ubicación territorial.

Coyuntura del Sector. Diciembre 2019