Plan de choque para el sector

Al final de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, todos los sectores económicos tendrán que hacer grandes esfuerzos para intentar lograr la normalidad productiva lo más bien posible, también el sector promotor constructor inmobiliario.

En el caso de la actividad promotora-constructora se trata de un sector estratégico, puesto que, además de proveer de un hogar a las familias que lo necesitan, tiene un efecto tractor muy importante a nivel de ocupación y de recaudación impositiva: por cada vivienda que se construye se generan 2,4 puestos de trabajo, de los cuales 1,6 son directos (trabajadores por cuenta ajena y autónomos) y el retorno fiscal entre las diferentes administraciones (estatal, autonómica y local) supera el 20% del precio de venta de cada vivienda.

Debe tenerse en cuenta que antes de la crisis sanitaria teníamos un problema grave de falta de oferta de viviendas tanto de venta como de alquiler, y cuando superemos la actual situación continuaremos teniendo el mismo problema, agravado por el deterioro de la economía.

La explicación de la falta de oferta de vivienda la aportan datos contrastables: durante los años de crisis (de 2007 a 2013) prácticamente no se construyeron nuevas viviendas, siendo en 2013 el punto más bajo, con poco más de 3.000 viviendas en toda Cataluña. A partir de aquí se empieza a reactivar la producción, pero de una manera muy discontinúa: primero Barcelona ciudad y su continuo urbano (a partir de 2014), y después paulatinamente la primera y segunda coronas, seguidas del Maresme, Girona capital, Tarragona, etc., pero con cifras muy pequeñas, por debajo de las 15.000 viviendas/año. Recordemos que las estimaciones de los expertos nos indican que deberíamos producir unas 25.000 viviendas de obra nueva/año para satisfacer las necesidades de hogares. El equivalente a esta cifra en términos de ocupación significaría la generación de puestos de trabajo para 60.000 personas, y una recaudación fiscal para el conjunto de las administraciones superior a los 1.500 millones de euros.

Una de las múltiples razones que explican la baja producción es no solo -que también- que hay muchas zonas de Cataluña donde todavía no se ha construido, sino que, además, donde se ha hecho mayoritariamente se han construido viviendas por reposición (cambio por mejora), dirigidas a ciudadanos con posibilidades importantes de compra después de 10 años de generar ahorro, o simplemente por haber vendido su vivienda. Adicionalmente, en los últimos datos de 2019 también se aprecia una cierta desaceleración en el ritmo de las viviendas iniciadas, a consecuencia de algunas normativas aprobadas que dificultan la nueva edificación. Como consecuencia de todo esto, antes de la crisis sanitaria ya era evidente que debía de acometerse inmediatamente la construcción de viviendas de primer acceso, tanto de venta como de alquiler, a precios asequibles para el colectivo al que van dirigidos.

Después de analizar la situación, y en paralelo a que se puedan valorar algunas medidas transitorias de rebajas temporales de tipos impositivos para favorecer la actividad (IVA, ITP y AJD), desde la Asociación de Promotores de Cataluña (APCE) queremos presentar un conjunto de propuestas sin coste para las Administraciones Públicas que creemos podrían ser válidas para poner en marcha rápidamente la maquinaria productiva sectorial, contribuyendo de una manera decidida y decisiva a la reactivación de la economía, la ocupación y la recaudación fiscal en Cataluña, a la vez que resolver el problema de acceso a la vivienda.

Coyuntura del Sector. Abril 2020